Monigotes-Nacimiento

Ven, dame una originalidad, ven, corre, susurra una sonrisa. Veo caminar la hondura de una mirada que se desvanece entre la multitud que nos rodea. Esa es mía  porque yo la huelo, porque mi sensibilidad dolorosamente impresionable me obliga a alcanzar cualquier vestigio de vida. Luego una excitación me sobreviene y revolotea entre la intimidad de mi cuerpo. La maquinaria inicia su proceso. Tiempo, solo tiempo para exhalar la aflicción. Letras, ya las veo, y es entonces cuando me libero, cuando sonrío y veo la criatura que ha nacido entre borrones. Tinta, mucha tinta, y las grietas selladas de azul.

Montse Espinar

Sentada
Una mirada, eso es, un aroma cualquiera, el gesto impreciso de aquel que cruza por la calle, una sonrisa, una sonrisa también vale, sí, algo se fija en mí, y me persigue, y, a veces, me golpea fuerte, muy fuerte, queriendo hacerse notar, inclemente, hondo… Si no lo atiendo llega a convertirse en una retahíla de impactos sordos, pom, pom, pom. Una locura, podría ser una enajenación impuesta, sin embargo ahora acudo con voluntad, ahora, aprendido el camino, atiendo cada reclamo y corro tras él, y entonces desato las cuerdas de la opresión, del miedo, del mutismo que exige nuestro tiempo, y me libero. Libre, así me siento cuando mi mano acompaña y vacía esta cabeza mía que recoge tanto y a cada rato. Desde niña escucho cada sutileza, desde niña toco cada aroma, desde niña lleno de tinta cada grieta que se abre en mi cuerpo.

Ahora, en un momento donde la abundancia se convierte en inmoralidad, donde nos constriñen entre preceptos sofocantes, vamos a llenar el mundo de letras, vamos a derramar la tinta en un gesto de lealtad con aquello que cada uno lleva dentro. Yo quiero probar, yo comienzo esta rebelión de palabras con una cualquiera, la primera que asoma y se desmarca de las otras intentando entregar su mensaje, ya está aquí, ya nace, ya fluye entre mis dedos: adelante.

Montse Espinar