Una ilusión más. Gracias Cárcar por este reconocimiento.

VILLAR DE CARCAR

“María se levantaba temprano. No esperaba a que las auxiliares dieran las luces y entraran en su habitación. Nunca. Bajaba de la cama y, con los pies descalzos, caminaba hasta la ventana. Pegaba la cara al cristal, impasible, y observaba entre las rendijas de la celosía. Allí  veía amanecer y luego continuaba en la misma posición, quieta, como un tétrico maniquí, como un espectro dentro de un camisón varias tallas grande, como un cuerpo obligado a permanecer en algún lugar con la terrible pose de aquellos que desafían a la muerte y ésta les huye pavorida. Con la nariz y la boca aplastadas, perdida entre el vaho de su respiración enredada, se cegaba entre el blanco vapor que desprendía, como si el mundo se viera mejor a manchas, como si no ver fuera su mayor expectación”

Cuento: Encierro

Autora: Montserrat Espinar

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